Puros Cuentos

Cuentos breves con alma larga. Aquí las historias respiran lento, entre lo cotidiano y lo imposible.

LETRAS

Desde mi perspectiva eterna, yo observaba. Veía en el mundo de los hombres, un tapiz de movimiento y color puro. El calor del sol era una presencia en la piel y la luz pálida de la luna invitaba a la quietud del alma; una calma completa en su propio ser. Las criaturas humanas se movían por instinto, sus manos y sus ojos lo decían todo. Yo sentía en ellos un vacío, una pregunta profunda, oculta incluso para ellos mismos.

Recuerdo la llegada del anciano, un viajero eterno que, por descuido o por designio, olvidó unos fragmentos muy extraños. Eran figuras de un metal ajeno a la tierra, con la frialdad de las estrellas más lejanas, inertes bajo el polvo de todos los días. Permanecieron ahí, quietas por muchos siglos, hasta que el primer hombre curioso las tocó. Lo movió una curiosidad tan grande como el vacío que sentía por dentro.

Lo vi llevarse la primera pieza a la boca. Percibí en él la explosión de sensaciones: el sabor a óxido y a memoria de los astros, el crujido de una geometría sagrada. Se las comió todas, y vi cómo algo se encendía en su interior, era el caos a punto de nacer.

Los días pasaron, y una tarde, desde su garganta brotó un sonido primordial. Era el eco del metal digerido, una vibración áspera que asustó a las aves y al propio hombre. Por mucho tiempo, solo fue eso: ruidos en estado puro, llenos de una energía caótica.

Pasaron muchas lunas y aquel hombre, en su nueva soledad sonora, comenzó a lanzar el mismo estruendo cada vez que su mano tocaba la misma roca. Su aliento se convirtió en la marca de aquella piedra. Otros, al oírlo, imitaron el acto por puro instinto, sintiendo el poder de atar un sonido a una cosa, de atrapar un pedazo del mundo en el aire.

Han pasado milenios desde eso. He observado a los hombres tejer sus vidas y sus guerras con los hilos que brotaron de la boca de aquel primero. Las letras se apoderaron del mundo, un poder que aquel anciano, ahora entiendo, dejó con un propósito claro. Este poder ha servido para construir y para destruir. A veces, en mi quietud, me pregunto si los liberó de su vacío o si los encerró para siempre en una jaula de sonidos. Porque ahora todo tiene un nombre, pero ellos han olvidado cómo sentir las cosas que habitan más allá de las palabras.

Posted in

4 respuestas a “LETRAS”

  1. Avatar de Dalila Di Benedetto

    excelente como siempre! Hermoso leerte Edu 😍

    Me gusta

    1. Avatar de Eduardo Leñero

      Gracias por leer mis cuentos como siempre!!!

      Me gusta

  2. Avatar de Mariana HERNANDEZ

    ¡ohhh que lindo!no sabia que escribías! Eres un estuche de monerías, gracias por tu ser y gracias por cruzar caminos.

    Me gusta

    1. Avatar de Eduardo Leñero

      ¡Gracias por leer! Trataré de cada semana compartir uno de mis cuentos.

      Me gusta

Deja un comentario